viernes, 6 de abril de 2018

COMPARTIMOS Y ORAMOS CON ELLOS

VIVIMOS UNA SITUACIÓN EXTREMA
Written by Juan José Aguirre

No he podido llegar a Bangassou. Algunos de mis curas están bloqueados como yo. Estoy en Bangui. Todos me aconsejaron de quedarme un poco aquí, hasta el Nuncio, hasta que en Bangassou se tranquilizarse las cosas.
Dios sabrá por qué Él lo quiere así. Es ya noche de Jueves Santo. Acabo de llegar del hospital central de Bangui. Allí hay una capillita junto a la zona de los desechos, un montón de enfermos y acompañantes en la misa del Jueves Santo.


Algunos con enfermedades raras les hemos lavado los pies. Misa del amor fraterno. Y de la Eucaristía, fuente del amor. Al final del rito he cogido la toalla, no solo mojada sino llena de suciedades. La he besado porque me representaba a Cristo, Él que cargó con todas las bajezas y enfermedades, la violencia y las yagas... El símbolo era esa toalla antes del ofertorio.
Abbe Benjamín sigue en Bangassou, con miedo, más de los suyos y de los musulmanes. Mons Jesús está con otros dos. El resto se ha ido a las capillas, en zona de alto riesgo, para limpiar pies y dar la fuerza de la eucaristía.
Mi vicario tendrá que salir porque tiene principio de schok traumático. Ha perdido lucidez y vaga en sus miedos. Le han salido ronchas (líquenes planos) a causa del estrés. Llegando hace 10 días con mi Auxiliar, fuimos a ver al Nuncio, que es español. Enseguida fue a hablar con el responsable de la Minusca en Centroáfrica.
Le contó la situación extrema que vivimos allí, el riesgo puro de agresiones y amenazas, de parte de nuestros hermanos musulmanes acogidos en el seminario, no obstante que les damos agua potable, comida y luz cada día. Dijo que el desarme de los musulmanes en el campo era inminente.
Luego él marchó anteayer a New York y creemos que su presencia allí será hoy día más eficaz que un posible informe encaminado por conocidos nuestros militares. Ya hablan de relocalizar el campo. Ojalá, sería lo mejor para todos, sobre todo para los musulmanes más vulnerables...
Mañana vuelvo al hospital. Un calor agobiante a las 3 de la tarde, pero nos esperan para hablar de la cruz y cantar Isaías junto a los desechos quirúrgicos de ese hospital que es una mole con miles de gentes, entre pacientes y familiares que siempre están allí y duermen por los suelos. Hablar y rezar la cruz donde flota un ambiente de Calvario.
Un abrazo muy fuerte a todos. Unión de oraciones.
Juan José Aguirre, obispo de Bangassou

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